El poder del “querer”

febrero 20, 2014

Sí, “yo quiero”
(aprender, luchar, crecer, contribuir o liderar)

Es 100% nuestra actitud (cómo y con qué intención e intensidad hacemos las cosas) que determina nuestro éxito y rendimiento. Eso implica que ninguna formación en la empresa será rentable si la actitud de los participantes no corresponde. Sólo funciona si ellos quieren. Si tienen una actitud positiva, y “sienten” la necesidad y “ven” el beneficio de participar y en cambiar, y si les hace ilusión.

 Si los empleados tienen una actitud positiva o no, depende en gran parte de los propios líderes de la empresa y el ambiente que han creado. Si ellos no saben generar energía positiva a través de su propia actitud, visión y comportamiento ejemplar, habrá estancamiento.

Pero….¿Cómo generar esta actitud positiva?
Dos pasos básicos:

1: Ofrecer dirección y sentido
Trazar la misión y los objetivos a largo plazo en pequeños pasos, a nivel de departamentos, equipos y a nivel individual, y ayudar a los empleados a encontrar y definir su propio “rol” y contribución en este proceso. Ofrecerles un proyecto con pies y cabeza. En ayudarles a vivir su trabajo como una aventura, con retos adquiribles.

2: Crear, vivir y disfrutar de un proyecto en común, entre todos:
Estimular la creación de una cultura basada en el “juntos”, en la confianza y el respeto, en el feedback constructivo, como base para el proyecto. En ser honestos y claros, transparentes. El proyecto de la empresa, tendría que ser el proyecto (en beneficio) de todos.

Y eso requiere de un liderazgo ejemplar y verdadero. No es fácil, ya lo sabemos. Falta por todos lados. El egoísmo y el amor propio (= el contrario del liderazgo) está al orden del día. Ojala que algún día…..

Peter van Dommele
http://www.canfrisia.com

p.vandommele@betterbeyourself.es

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Nuestro mundo está cambiando a marchas forzadas. Estamos entrando en la era digital y dejamos atrás la era industrial al puro estilo del siglo pasado (véase por ejemplo Don Tapscott, TED).
Estamos entrando en la era de la introspección, la liberación del talento y la creatividad y dejamos atrás la era de la jerarquía puro y duro. Esta transformación es imparable. Las nuevas tecnologías y la situación del mercado están empujando las empresas a salir de su tradicional manera de operar y a mirar a fuera con internet como principal vehículo, y a dentro para estimular la creatividad, la innovación y la eficacia. ( véase por ejemplo Sir Ken Robinson, TED)

Transformación de la cultura empresarial
Gracias a Internet tenemos una mucha mayor posibilidad de conectar con los demás. Los empleados de las empresas están cada vez más conectados entre ellos a través de Facebook, Twitter, etc., y pueden intercambiar información e opiniones sobre lo que pasa en la empresa e incluso compartirla con los clientes. Están así “fuera de control” de la propia empresa. Estos empleados “informados” aceptarán cada vez menos un estilo de liderazgo autoritario y jerárquico y exigirán más transparencia, dialogo y participación.

Al mismo tiempo, la actual situación del mercado está obligando a las empresas a ser más creativas, más ágiles, más eficaces. Cuando existe una estructura interna jerárquica e autoritaria, aplastando iniciativas e ilusiones, eso es difícil. También aquí se necesita transparencia, dialogo y participación para contrarrestar las exigencias del mercado con garantías.

Estos dos movimientos han estimulado en los últimos años a muchas empresas a invertir en todo tipo de procesos de formación de liderazgo, en el coaching, de desarrollo de talentos, de cambio de cultura etc. Con la herramienta de evaluación 360º feedback, BetterBeYourself participa en muchos de estos procesos.

Valentía a nivel de empresa
El éxito de estos procesos de formación y cambios depende si forman parte, o no, de una estrategia global para toda la empresa y para todos sus niveles, con objetivos audaces y muy claros a largo plazo. Eso requiere claridad de ideas y sobre todo valentía por parte de la dirección para tomar decisiones estratégicos de gran callado y mantener esta línea en el tiempo.
En muchos casos no es así. Muchas veces vemos cambios de rumbo de proyectos iniciados solamente porque hay un cambio de Director de RRHH. O cuando los resultados no son inmediatos, lo que ocurre a menudo con estos procesos de cambio profundo, se renuncia a las decisiones tomadas y se cambia de rumbo otra vez o se sigue solamente con parte de los proyectos iniciados. Así estos proyectos se transforman en parches, en vez de ser partes de un proyecto coherente y común. Como afirmábamos antes, tomar decisiones, mantener una línea y luchar juntos para conseguir los resultados, requiere valentía, y lo que menos se necesita es confusión y cambios de rumbo constantes.

Valentía a nivel individual
Un buen líder no tiene miedo a ser evaluado por su entorno. “El feedback es el alimento del campeón”, según Ken Blanchard (The One Minute Manager). Y según Ángel Castiñeira y Josep Lozano (ESADE) “El liderazgo incluye un trabajo profundo del yo, de sus valores, de sus actitudes, de sus emociones y de sus porqués”.

Cambiar el estilo de liderazgo en la empresa es fundamental. Hay que cambiar el estilo jerárquico, eliminar el amiguismo, eliminar la figura del padrino y eliminar el refugio del traje y la autoridad del cargo. Según The Distance to Power Index de Geert Hofstede, “la distancia entre managers y sus empleados es más grande en países como España que en países como EEUU u Holanda”. Para estimular la eficacia, la creatividad, la innovación y el clima laboral, eso no es positivo.

Implementar un sistema de evaluación de los managers en base a sus cualidades profesionales, de liderazgo y de comunicación es esencial para escapar de esta situación. Transparencia, dialogo y sobre todo autenticidad y ser honesto son valores básicos para la empresa que quiere avanzar.

Pero no es tan fácil. Requiere otra vez valentía por parte de la empresa y sobre todo determinación y dedicación. Un buen sistema de evaluación hay que implementar con mucha dedicación y con mucho cuidado, porque significa en muchos casos un cambio cultural en la empresa.

También requiere valentía por parte de los propios managers. Reconocer nuestros puntos fuertes es fácil e agradable. Recibir e aceptar feedback crítico o negativo resulta ser para muchos managers difícil de tragar. El orgullo propio (especialmente de los hombres) o el miedo a perder la autoridad, el miedo a quedar expuesto, es en muchos casos omnipresente. Por eso es importante implementar un sistema de evaluación con cuidado y muchos mimos. Pero al mismo tiempo sin vuelta atrás cuando la decisión está tomada. Hay que ser duro cuando toca.

Transformación y valentía van estrechamente ligadas. Y los primeros que tienen que enseñar esta valentía son los líderes de la propia empresa.

p.vandommele@betterbeyourself.es